2. Encuentro Internacional. Julio 2007.

foto de juanca_sev en 1/12/07

¡dans le point de dèpart!

(Crónica para una publicación local) 

Días y días con los mismos problemas; la dureza de los últimos meses para finalizar mis estudios, los momentos críticos de preparación para la prueba de selectividad, las largas idas y venidas a la capital para gestionar mi nueva etapa en la Universidad durante los próximos años, así como las clases prácticas para obtener mi carné de conducir… y entre tanto se me proponen unos días de desconexión.

La Asociación Juvenil La Colmena organizaba entonces uno de los Encuentros Internacionales que se celebrarían en 2007 y, como socio de la misma, fui invitado a participar en el intercambio de Francia durante los días 10 al 19 de Julio de manera conjunta con la Maison Por Tous con sede en Chatellerault, una ciudad próxima a Poitiers, de cuya zona procedían los participantes franceses que ejercerían en esta ocasión como anfitriones de los diferentes grupos participantes venidos de países europeos tan dispares como Italia o Letonia.

Ante esta oportunidad y, habiendo vivido recientemente un Encuentro Internacional en la Ciudad de Buenos Aires en el mes de noviembre,  decidí probar suerte de nuevo en este tipo de experiencias entendiendo que, además de darme la oportunidad de alejarme de la rutina diaria y de la presión a la que había estado sometido durante los últimos meses,  me permitía compartir con jóvenes como yo de diferentes países unos días que seguro siempre permanecerán en el recuerdo y conocer cuál es la realidad de cada uno de ellos en sus respectivos países. Preparé entonces mi equipaje y juntos, iniciamos nuestro viaje hacia la Ciudad de París los 10 participantes de nuestro pueblo en este nuevo Encuentro Internacional.

La primera jornada la iniciamos en la madrugada del día 10 cuando tomamos rumbo desde Sevilla a París, pasábamos de un ambiente seco y una noche de temperaturas bastante altas a un clima muy diferente de 10-15 grados y un tiempo lluvioso en la ciudad de Sena.  No sería hasta la media tarde cuando llegamos a la estación de Chatellerault donde, atentamente nos recibía Lidye Roy, la encargada del grupo francés y de la organización del Encuentro en Francia. Había conocido a Lidye en Buenos Aires y era una persona que, por su competencia y atención para con nosotros, se ganó el cariño de todos los que la conocíamos, y los que no, desde el primer momento. A lo largo de la tarde llegamos al lugar donde ya se desarrollaba la convivencia entre los compañeros franceses, italianos y letones que se habían alojado un día antes. Era un Centro de Naturaleza al Aire Libre  próximo a Lathus situado en un lugar indescriptible por la majestuosidad de su vegetación, algo inimaginable en el mes de julio en nuestra tierra, partido en dos por un río que lo atravesaba siendo protagonista de muchas de las actividades de ocio organizadas.

Foto-broma con Romu y Lidye Roy

Una vez que tomamos posiciones en tiendas de campaña de dos en dos, pasamos el resto de la tarde reconociendo el lugar donde pasaríamos los próximos 10 días. Tras ello llegó el momento de la presentación ante todos los compañeros,  primera toma de contacto de nervios y expectativas. A las 19:30, siguiendo los estrictos horarios de las comidas en Francia, cenamos todos los participantes en el restaurante del Centro de Naturaleza, tomábamos fuerzas para la primera noche en Francia de cuyo planteamiento se encargaba el grupo de Letonia. 

Por su cultura, por sus tradiciones tan diferentes a las nuestras, fue el grupo que más me impresionó, me llamó la atención y, con el que en adelante pasé gran parte de mi tiempo en el Encuentro. El grupo letón era diferente. De hábitos muy distintos a los de la Europa de Occidente de franceses, españoles e italianos, desde el primer momento me acogieron con total debilidad y ese reconocimiento entre nosotros fue mutuo durante las diez jornadas que compartimos, con sus noches incluidas para no perder un sólo minuto, protegiéndonos los mayores del frío con alguna copa de vodka ruso y grandes dosis de buen humor para salvar los idiomas y el sueño o el cansancio del resto de un día.

Las noches del Encuentro estaban preparadas para conocernos entre todos los participantes a través de diferentes juegos y músicas características de cada país. Cada noche estaría organizada por un país diferente de manera que el conocimiento de las diferentes tradiciones de los participantes estaba asegurado, así como la participación y la sana diversión.

Organizados en grupos internacionales desarrollamos diferentes actividades para cada jornada, en su mayoría al aire libre, desde kayac (piragüismo) en el río que atravesaba el paraje en el que nos encontrábamos, a senderismo, escalada o VTT (rutas con bicicletas todoterreno), así como otras más distendidas como circo en la que poníamos a prueba nuestra maña con el equilibrismo, o teatro, danza y percusión, talleres estos últimos destinados a preparar un espectáculo final para la última noche juntos.

Una de las dificultades más serias con las que nos encontramos no supuso finalmente un muro insalvable en nuestras relaciones. La diversidad de idiomas; español, francés, italiano y letón, nos hizo poner en práctica una quinta lengua en discordias que conocíamos todos… o en el peor de los casos  tratábamos de conocer; el inglés, en mi caso por tanto el esfuerzo de los compañeros fue doble pues de inglés recordaba muy poco sin embargo lejos de ser un problema no nos separamos en ningún momento. Pues: ¿De qué serviría participar en un encuentro y quedarse ensimismado en tu propio grupo de conocidos?

Una vez más como tantas otras, una nueva experiencia compartida con 50 compañeros europeos ha vuelto a ser además de una desconexión, una oportunidad para interactuar con la realidad de diferentes países y para conocer a 50 nuevos amigos de los más recónditos lugares del viejo continente. Estas experiencias no acaban con la despedida, bien en Buenos Aires o en este caso en Francia; sólo suponen un punto de partida para nuestras relaciones.

Una respuesta

  1. ahora entiendo porque quieres llegar a ser periodista ;)
    los 10 dias en Francia han sido una experiencia unica…Lo que permanecerà para siempre en mis recuerdos serà, sobretodo, la relaciòn que todos los Payses han instaurado .
    aunque lenguas desconocidas, aunque costumbres diferentes y una inicial pero normal timidez, pienso que sea nacido algo de especial por todos, espanoles, italianos, francèses y letònes..
    Francia 09/07/07-19/07/07: una experiencia que hace crecer porque te ” obliga” a misurarte con ti mismo y con la otra gente. un cambio ofre la oportunidad de conocer cosas de ti que estàn desconocidas y, al mismo tiempo, inesperadas…
    perdona por mi espanol… :)
    buena suerte mi companero!

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