
Pregón de la IV Feria del Libro
de Castilblanco de los Arroyos
Vecinos / vecinas;
Me alegro mucho de estar con vosotros esta mañana aquí en nuestro teatro para animaros a participar activamente en nuestra Feria del Libro, en la IV Edición de la Feria del Libro de Castilblanco de los Arroyos. Hace unos días, cuando Ángel desde la Casa de la Juventud me hacía esta proposición y la acepté, me vinieron a la cabeza muchos temas para tratar en mi intervención, me vinieron a la mente muchas ideas, muchas palabras, muchos recuerdos de aquella vieja biblioteca de arriba del consultorio , y más cercanos en la memoria de la nueva, de cuando me hice cargo de ella durante algún tiempo en el verano y fui testigo en primera persona de la actividad que llega a tener este espacio cultural de primer orden en nuestro pueblo.
Durante ese tiempo en el que estuve cada tarde al servicio de la biblioteca vi cómo muchos vecinos acudían cada dos o tres días fieles a su cita con la lectura. En ocasiones, eran familias enteras, padres e hijos, los que escogían sus libros para leerlos en los próximos días. Buscaban algún título en concreto, o me invitaban a mí a que les sugiriera alguno. Desde los más mayores a los más pequeños, se percibía una misma ilusión, la ilusión de descubrir nuevas historias, nuevas formas, nuevas palabras escondidas tras los más diversos títulos de un libro.
Y a la hora de descubrir, está claro que todos descubrimos nuevas sensaciones en un libro, pero sin lugar a dudas son los más pequeños los que más descubren y aprenden con la lectura. La Feria del Libro que hoy se celebra en nuestro pueblo, está dedicada especialmente a la literatura infantil y es que no debemos de olvidar que es a una edad temprana cuando nosotros vamos descubriendo la lectura, y vamos sintiendo la necesidad de relacionar lo que leemos con los sonidos y las cosas que nos van pasando.
Los niños van con los libros haciéndose amigos de la palabra, descubriendo que en un determinado momento en que nos aburrimos, o en que hace un día malo y no podemos salir a jugar con los amigos, podemos abrir una ventana al exterior, una ventana a la imaginación, y esa es la ventana que nos ofrecen esos libros infantiles en los que de una manera agradable nos enseñan a jugar con la palabra y a ir componiendo nuestra primera manera de ver las cosas, nuestro mismo pensamiento que va madurando conforme pasan los años.
Todos guardamos los recuerdos de los cuentos que nos leyeron una y otra vez cuando éramos pequeños. Incluso sus ilustraciones quedaron grabadas como sellos en nuestra mente. Cuando aprendimos a leer nosotros mismos, volvimos a releerlos sólos descubriéndolos nuevamente tan fantásticos y misteriosos como cuando nos los leían nuestros padres o abuelos…
Es la lectura por tanto un mundo de imaginación abierto a todos que no entiende de edades, que nos propone unas sensaciones dispares, y que nos sirve de gran ayuda en determinados momentos; igual cuando estamos contentos que cuando estamos tristes, FIJAROS BIEN pues … siempre habrá en un libro un párrafo que nos ayude en un momento concreto, siempre habrá algunas letras que nos van a ayudar en nuestra manera de hacer las cosas.
Quería finalizar mi intervención leyendo una selección de fragmentos que seguro nos van animar a participar en esta Feria del Libro, …yo digo que es una ”oración profana”… y ya ustedes me dirán si no es así:
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás se ve la senda
que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso…
Murió el poeta lejos del hogar,
le cubre el polvo de un país vecino,
al alejarse le vieron llorar,
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso…
Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar:
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso.
Pues eso mismo, ya llegó el momento, vamos todos a caminar, hagamos ese camino juntos, vamos a descubrir esas nuevas sensaciones que nos expresa el poeta, vamos “golpe a golpe, verso a verso” a hacer camino al andar.
Gracias.
Inauguración de la IV Feria del Libro de Castilblanco de los Arroyos
Juan C. Romero
20 / Enero / 2007