La joven que hace historia en las ‘trabajaderas’ del Miércoles Santo


La joven “arrima el hombro” un año más en la segunda salida procesional de la Virgen del Rosario el Miércoles Santo en Gerena / Juan Carlos Romero

María Jesús Márquez, de 25 años, reedita su gesta como costalera de la Virgen del Rosario en Gerena en una cuadrilla de costaleros.

Que con voluntad todo se puede es una frase que no por repetida pierde su sentido. María Jesús Márquez lo sabe bien. El año pasado, esta joven que se asoma a los 25 años, desafiando los viejos estereotipos y cualquier miedo al rechazo, se plantó en la igualá de la Asociación de Fieles del Gran Poder con motivo de la primera salida procesional de la Virgen del Rosario en la tarde-noche del Miércoles Santo dispuesta a tener sitio en la cuadrilla de costaleros.

Nerviosa, pensando en la reacción de sus compañeros, aquella noche manifestó al capataz que tenía la determinación de cumplir su sueño:«Quiero ser costalera de mi Virgen». El ‘sí’ la llenó de alegría y retumbó en casa, donde su madre, Ana María, la esperaba impaciente para fundirse en un abrazo. Con un costal en el que una amiga bordó su nombre, un año después a nadie ha causado sorpresa su disposición a reeditar la gesta. «Este año además hemos estado algo más cortitos de costaleros, con más razón tenía que arrimar el hombro», confiesa María Jesús Márquez.

«Ella no es consciente del alcance de su decisión», rememora la madre de María Jesús, quien asegura que deseaba en su juventud meterse debajo de un paso. A ella, sin embargo, le pudo el miedo. Por eso se muestra orgullosa de su hija «por su manera de ser, por su valentía y por todo lo que está consiguiendo, abriendo la puerta a que otras mujeres puedan hacer lo mismo».

Esta costalera que está cambiando «la manera de ser y de hacer en la Semana Santa» de este municipio, cuenta con el respaldo de la parroquia, de las hermandades de su pueblo, la de Arriba (La Soledad) y la de Abajo (La Vera-Cruz), y de la asociación del Gran Poder, que hace gala de contar en sus trabajaderas con la primera hermana costalera tras 27 años en los que han tratado de consolidar una procesión marcada por el recogimiento, la sobriedad y el silencio.

Físicamente, la joven asegura que no hay diferencias debajo del paso,«pues hay costaleros de toda condición», y la relación con sus compañeros es buena. «Al principio es doloroso», dice mientras cuenta las horas para una nueva procesión con «su» virgen, «pero se me hace corto porque lo disfruto tanto que me emociono y al final se me pasa sin darme cuenta».

Lea este artículo en ABC de Sevilla

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