Intérpretes autodidactas llenan de Teatro la Sierra Morena


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El grupo La Costilla, de Almadén de la Plata, lo integran 12 mujeres y adapta sus obras sin profesorado ni medios

En los textos bíblicos la alusión a “La Costilla” hace ver que fueron los mimbres con los que Dios hizo a la mujer a su imagen y semejanza. En Almadén de la Plata la historia se completa con un grupo de teatro que toma este nombre y, con autonomía plena, sirve a una docena de mujeres como espacio para el crecimiento personal y terapia con la que ahuyentar los problemas cotidianos.

De manera autodidacta y buscando la complicidad con familiares, amigos y vecinos, la compañía de teatro aficionado La Costilla se ha propuesto dinamizar las salas de teatro de la comarca de la Sierra Norte de Sevilla. No cuentan con más recursos que el tiempo que dedican a adaptar y ensayar las obras que interpretan, y los medios que ponen para sacar del trastero viejas prendas que hacen las veces de vestuario o ambientan el escenario en la puesta de largo de sus trabajos.

“No contamos con profesorado ni técnicos, aquí somos nosotras las que nos lo guisamos y lo ofrecemos a quien quiera venir a vernos”, cuenta una de las promotoras, María Félix Piñero, a ABC Provincia. “A veces los ensayos más que para preparar una obra han servido para pasar una buena tarde de charla en la que nos contamos lo que nos pasa y lo superamos entre todas”, añaden las aficionadas.

Humor dentro y fuera de la escena

El objetivo que se marcan, reconocen, va más allá de buscar la perfección y es pasarlo bien en un intercambio de igual a igual entre las intérpretes y quienes llenan en cada pase el patio de butacas. “En nuestros pueblos el cachondeo es algo que gusta mucho y nosotras lo hacemos de manera altruista” explica Piñero, y abunda en las claves de su exitosa fórmula: “Lo pasamos bien mientras ensayamos y hacemos pasar un buen rato a la gente que nos acompaña, que son parte de las interpretaciones”.

Aunque el grupo no cobra por llevar sus obras al encuentro con sus vecinos en Almadén, El Real de la Jara y otros enclaves, la entrada sí tiene un costo simbólico. Sirve para reconocer las horas de esfuerzo y dedicación de estas aficionadas a las artes escénicas, pero también para apoyar a proyectos y asociaciones que prestan su servicio en este entorno rural.

El tícket tiene fines solidarios. “Pedimos dos o tres euros por entrada, que siempre lo destinamos a alguna buena causa, por ejemplo a la lucha contra el cáncer”, reconocen desde “La Costilla”.

Batalla a la monotonía

Se muestran reconfortadas de cómo con una acción puntual, la de un grupo de vecinas que quedan para hacer lo que les gusta, se llega a hacer bien en diversos aspectos donde confluyen las artes, el deseo de superación y la cooperación.

La disponibilidad es otra de las bazas de este grupo diverso e intergeneracional. “No nos importa ir donde nos llaman para causas solidarias”, explica Piñero. Cada pase, relatan, es un estímulo para continuar adaptando otras obras nuevas, y manteniendo la dinámica de ensayos con la que libran su particular batalla a la monotonía.

La falta de técnica la suplen con buen humor e improvisación que dan frescura al espectáculo. “No me pongo nerviosa cuando estoy ahí arriba: es un momento de liberación que me quita del pensamiento otras cosas”, asegura María Félix. Los sainetes les dejan margen para liberarse y sacar la carcajada al otro lado. Con el respaldo de familiares y vecinos, y del Ayuntamiento de Almadén, sueñan con seguir creciendo en la escena y liberando sonrisas a su alrededor.

 

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