Encuentros internacionales


Esta página recoge crónicas de los intercambios juveniles en los que participa entre noviembre de 2006 y julio 2007 en Buenos Aires y Chatellerault. En 2010 anuncia la concesión de la beca de movilidad de la Universidad de Sevilla para la realización del cuarto año de su formación periodística en Montevideo.

Al Uruguay

Me alegra poder anunciaros que junto a otros 47 compañeros de la comunidad universitaria he sido seleccionado por la Hispalense y la Fundación Bancaja  para continuar el desarrollo de mis estudios en el exterior durante el próximo año académico 2010/2011.

Sin lugar a dudas supone una oportunidad para mi progreso tanto en el ámbito  académico -dada la importancia que  los estudios de la comunicación social  han experimentado en la región Iberoamericana desde los enfoques culturológicos-  como a nivel  profesional y  personal.

Agradezco a los compañeros las muestras de apoyo que he recibido desde que conociera la noticia. Espero sacar el máximo rendimiento y provecho de la nueva experiencia en la que me embarco, la más ambiciosa de cuantas haya llevado a cabo hasta el momento.

Intercambio de jóvenes, julio de 2007

 

¡Sur le point de dèpart!

(Crónica para una publicación local)

Días y días con los mismos problemas; la dureza de los últimos meses para finalizar mis estudios, los momentos críticos de preparación para la prueba de selectividad, las largas idas y venidas a la capital para gestionar mi nueva etapa en la Universidad durante los próximos años, así como las clases prácticas para obtener mi carné de conducir…y entre tanto se me proponen unos días de desconexión.

La Asociación Juvenil La Colmena organizaba entonces uno de los Encuentros Internacionales que se celebrarían en 2007 y, como socio de la misma, fui invitado a participar en el intercambio de Francia durante los días 10 al 19 de Julio de manera conjunta con la Maison Por Tous con sede en Chatellerault, una ciudad próxima a Poitiers, de cuya zona procedían los participantes franceses que ejercerían en esta ocasión como anfitriones de los diferentes grupos participantes venidos de países europeos tan dispares como Italia o Letonia.

Ante esta oportunidad y, habiendo vivido recientemente un Encuentro Internacional en la Ciudad de Buenos Aires en el mes de noviembre, decidí probar suerte de nuevo en este tipo de experiencias entendiendo que, además de darme la oportunidad de alejarme de la rutina diaria y de la presión a la que había estado sometido durante los últimos meses, me permitía compartir con jóvenes como yo de diferentes países unos días que seguro siempre permanecerán en el recuerdo y conocer cuál es la realidad de cada uno de ellos en sus respectivos países. Preparé entonces mi equipaje y juntos, iniciamos nuestro viaje hacia la Ciudad de París los 10 participantes de nuestro pueblo en este nuevo Encuentro Internacional.

La primera jornada la iniciamos en la madrugada del día 10 cuando tomamos rumbo desde Sevilla a París, pasábamos de un ambiente seco y una noche de temperaturas bastante altas a un clima muy diferente de 10-15 grados y un tiempo lluvioso en la ciudad de Sena. No sería hasta la media tarde cuando llegamos a la estación de Chatellerault donde, atentamente nos recibía Lidye Roy, la encargada del grupo francés y de la organización del Encuentro en Francia. Había conocido a Lidye en Buenos Aires y era una persona que, por su competencia y atención para con nosotros, se ganó el cariño de todos los que la conocíamos, y los que no, desde el primer momento. A lo largo de la tarde llegamos al lugar donde ya se desarrollaba la convivencia entre los compañeros franceses, italianos y letones que se habían alojado un día antes. Era un Centro de Naturaleza al Aire Libre próximo a Lathus situado en un lugar indescriptible por la majestuosidad de su vegetación, algo inimaginable en el mes de julio en nuestra tierra, partido en dos por un río que lo atravesaba siendo protagonista de muchas de las actividades de ocio organizadas.

Una vez que tomamos posiciones en tiendas de campaña de dos en dos, pasamos el resto de la tarde reconociendo el lugar donde pasaríamos los próximos 10 días.

Más tarde llegó el momento de la presentación ante todos los compañeros, una primera toma de contacto repleta de nervios, de ilusiones  y expectativas. A las 19:30, siguiendo los estrictos horarios de las comidas en Francia, cenamos todos los participantes en el restaurante del Centro de Naturaleza, tomábamos fuerzas para nuestra primera noche juntos que corría a cargo del grupo letón.

Por su cultura, por sus tradiciones tan diferentes a las nuestras, fue el grupo que más me impresionó, me llamó la atención y, con el que en adelante pasé gran parte de mi tiempo en el Encuentro. El grupo letón era diferente. De hábitos muy distintos a los de la Europa de Occidente de franceses, españoles e italianos, desde el primer momento me acogieron con total debilidad y ese reconocimiento entre nosotros fue mutuo durante las diez jornadas que compartimos, con sus noches incluidas para no perder un sólo minuto, protegiéndonos los mayores del frío con alguna copa de vodka ruso y grandes dosis de buen humor para salvar los idiomas, y el sueño o el cansancio del resto de un día que iniciábamos antes de las ocho de la mañana.

Las noches del Encuentro estaban preparadas para conocernos entre todos los participantes a través de diferentes juegos y músicas características de cada país. Cada noche estaría organizada por un país diferente de manera que el conocimiento de las diferentes tradiciones de los participantes estaba asegurado, así como la participación y la sana diversión.

Organizados en grupos internacionales desarrollamos diferentes actividades para cada jornada, en su mayoría al aire libre, desde kayac (piragüismo) en el río que atravesaba el paraje en el que nos encontrábamos, a senderismo, escalada o BTT (rutas con bicicletas todoterreno) por estrechos -y por momentos resbaladizos- senderos, adentrándonos en el sombrío bosque del parque natural, así como otras más distendidas como circo en la que poníamos a prueba nuestra maña con el equilibrismo, o teatro, danza y percusión, talleres estos últimos destinados a preparar un espectáculo final para celebrar  la última noche que pasaríamos en comunidad.

Una de las dificultades más serias con las que nos encontramos no supuso finalmente un muro insalvable en nuestras relaciones. La diversidad de idiomas; español, francés, italiano y letón, nos hizo poner en práctica una quinta lengua en discordias que conocíamos todos… o en el peor de los casos tratábamos de conocer; el inglés. En mi caso por tanto el esfuerzo de los compañeros tuvo que ser doble pues de inglés recordaba muy poco sin embargo lejos de ser un problema provocó muy buenos momentos, nos animamos a aprender unos de otros para salvar nuestras diferencias y darle mayor protagonismo a nuestras relaciones, no nos separamos en ningún momento. Pues: ¿De qué serviría participar en un encuentro de este tipo y quedarse ensimismado en su propio grupo de conocidos?

Una vez más como tantas otras, una nueva experiencia compartida con 50 compañeros europeos ha vuelto a ser además de una desconexión, una oportunidad para interactuar con la realidad de diferentes países y para conocer a 50 nuevos amigos de los más recónditos lugares del viejo continente. Estas experiencias no acaban con la despedida, bien en Buenos Aires o en este caso en Francia; sólo suponen un punto de partida para nuestras relaciones.

→ Encuentro Internacional. Noviembre de 2006 ←

...cuándo yo te vuelva a ver…

(Crónica para una publicación local)

Las mejores cosas suceden cuando menos las esperas. Siempre había oído comentarios parecidos pero pocas veces había tenido la oportunidad de comprobarlo.

La baja de uno de los compañeros que formarían parte del grupo de jóvenes de Castilblanco de los Arroyos que iban a participar en el Encuentro Internacional de Arte, Democracia y Participación Juvenil organizado por la Asociación Juvenil La Colmena de manera conjunta con la Dirección Nacional de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de Argentina, me brinda la oportunidad semanas antes del Encuentro de formar parte del mismo que tendría lugar en una de las ciudades más bellas de Latinoamérica, Buenos Aires, como marco para unas completas jornadas de aprendizaje y de convivencia con otros jóvenes argentinos, chilenos, franceses y españoles.

Anteriormente no había sido partícipe de ningún otro intercambio o encuentro de estas características, empieza la contrareloj para llegar a tiempo, desde el pasaporte a la preparación de una maleta para 15 días. Mis expectativas en un principio se limitaban al viaje a la Ciudad de Buenos Aires en sí, a conocer sus monumentos, su cultura, su ambiente, sus problemas… como es la vida allí, pues siempre he mostrado especial interés en conocer la realidad de las personasy pensé que esta era una buena oportunidad para ello . ¡Qué iluso!, el ‘Gran Buenos Aires’ con sus grandes avenidas, sus numerosos y prestigiosos teatros y cafés, sus archiconocidos barrios como el de la Boca, la Quilmes o su famoso Obelisco en la Avenida 9 de Julio, la más ancha del mundo, era sólo un complemento a la magnitud del programa de actividades que la organización y los grupos participantes del Encuentro habían dispuesto para cada jornada para dotarlas de contenidos y hacer que cada día los lazos entre nosotros fueran más fuertes.

El acto de presentación fue la primera actividad en la que coincidimos todos los participantes; cuatro jóvenes en representación de Argentina, nueve representantes de Chile, diez de Francia y nosotros, los doce castilblanqueños, el Concejal de Juventud de Castilblanco agradecía entonces a Mariana Gras, Directora Nacional de Juventud de Argentina, el caluroso recibimiento que habíamos recibido tan solo unas horas antes cuando llegábamos a la Ciudad, entonces no éramos aún conscientes ninguno de los allí presentes de lo que nos esperaba, en mi caso, y creo que en el de todos, el intercambio superó todas las expectativas.

La primera cena, con platos típicos de Argentina y amenizada por un espectáculo que repasaba la historia del tango con numerosas interpretaciones y tanguistas en directo sirvió para poco a poco irnos conociendo, frente a mí un joven chileno empezaba a comentar; era profesor, su vida transcurría en una comuna en la octava región de Chile, sus recursos eran escasos y su compromiso estaba en las escuelas rurales, caminaba más de doce horas en ocasiones para llegar a su trabajo pero se sentía feliz, reconoce que sin su labor esos niños del mundo rural a los que el desarrollo ha dejado de lado acabarían como sus padres, olvidados en las tierras en que nacieron trabajando de sol a sol sin saber leer ni escribir. Este era sólo un ejemplo del compromiso que tuve la oportunidad de percibir en el Encuentro; Jóvenes comprometidos con su sociedad, comprometidos con los demás, capaces de sacrificar a veces su juventud, como en este caso, para ayudar a otras personas. No sería el único caso.

La primera jornada, planificada por el grupo chileno, me da la primera oportunidad de conocer a este grupo algo más, planteaban un juego, el juego de la Democracia, para ello nos dividieron de forma aleatoria en diferentes grupos a los que les habían asignado un rol que defender en la sociedad. Los chileno se encargaban de dirigirlo, ellos se habían conocido cuatro días antes del encuentro en Buenos Aires pero su compenetración y buen rollo acabó contagiando al resto de compañeros, en su mayoría luchaban por sus derechos a través de asociaciones o movimientos políticos o estudiantiles, conocían y explicaban con todo lujo de detalles los problemas de su país, Chile, su historia y sus ilusiones para enfrentar el futuro, a partir de este primer día pasé mucho tiempo con ellos, de día en las actividades que organizábamos los grupos, y de noche “de carrete” (como llaman en Chile a salir de copas).

Uno de los días más intensos lo vivimos con Imaginaria, un grupo de animación que trasladó el Encuentro a los telones de un teatro y nos hizo actores por momentos de una comedia musical; Calígula. Formado por jóvenes como nosotros, Imaginaria cumplía su cuarto aniversario, lamentablemente no tienen recursos ni a veces los medios suficientes para darse a conocer, pero tienen lo más importante, ilusión y capacidad para expresar sentimientos en sus interpretaciones, con ellos pasamos un día entero, nuestra relación con el grupo fue tal que nos invitaron a su fiesta de cumpleaños unos días más tarde, aquella fue una noche muy especial para todos.

En definitiva fue un encuentro de valores que giraba en torno a los Derechos Humanos y la Democracia expresado por nosotros mismos de diferentes formas a través del arte, de la pintura, de la música y sobre todo de la participación, cada día había un lugar para la reflexión en el que compartíamos nuestras propias experiencias y nos dábamos cuenta de que aunque en países diferentes la historia era en muchos casos la misma, la falta de libertad, la represión, la dictadura, la oscuridad, tanto en Argentina como en Chile, igual en Francia que en España, y nos dábamos cuenta de la importancia de la Democracia, algo que por habernos encontrado con ella al nacer a veces no valorábamos lo suficiente. Más importante fue el encuentro en la calidad, la alegría y el ‘felling’ entre nosotros, en nuestras relaciones personales, los lazos de unión y amistad creados con los compañeros, son sin lugar a dudas el mejor regalo que me traigo de este conjunto de nuevas experiencias.

Ahora por América suena un nuevo grito con fuerza…

Juan Carlos Romero Márquez

Lunes 27 de Noviembre de 2.006

Castilblanco de los Arroyos, Sevilla

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